Después de haberme mudado para estar más tranquila, para poder alejarme de los constantes ataques en mi casa ¿también habrá ataques a donde me mudé? Simplemente mi error fue llegar en un mal momento, pero como ya es costumbre pagan justos por pecadores, no lo soporto más, voy a salir a caminar.
Es de noche, siempre tengo la mala costumbre de salir a caminar a altas horas de la noche, a nadie le importa a mi alrededor, no tengo límites de ningún tipo, nunca los he tenido, no le tengo miedo a la noche o a los peligros que trae para una mujer estar sola por las calles, sólo es una salida más, pero me molesta no tener con quien hablar.
Pasan las horas, no quiero regresar a la casa en que vivo, por lo menos no esta noche ¿Que haré? No tengo a donde ir, no puedo vagabundear toda la noche, y en eso recuerdo como llegar a tu casa, no se si estés disponible o siquiera si te encuentras en casa, pero la prudencia nunca a sido una cualidad así que aun así sin avisar decido ir a buscarte.
Fue difícil dar con tu casa, sólo había ido en una ocasión y no recordaba bien como llegar, pero sabes que soy muy obstinada y que no me detendría ante nada por conseguir lo que quiero, siempre a sido una cualidad y un defecto mío pues llego a caer en la necedad, pero también me vuelve perseverante, nadie puede detenerme, y siempre logro mis objetivos, y esa noche no fue la excepción.
Después de un rato de estar tocando la puerta por fin saliste, creo que aún puedo recordar tu rostro completamente pasmado ante mi presencia, creo que era la última persona que esperabas que fuera a buscarte, pero aún así creo que te dio gusto verme.
Como pocas veces en mi vida te convertiste en mi confidente, en mi desahogo, en la persona que me comprendía de momento, creo que siempre me viste tan fuerte que jamás te imaginaste que tuviera ese lado tan frágil, tan fácil de quebrar, tan débil y tan vulnerable, no confiaba en nadie mas que en ti en ese momento, hablamos de lo que me pasaba en mi vida, de lo que sentía y también hablamos de temas completamente banales y nos reímos de cosas sin sentido, esa es de las pocas noches de mi pasado en que me sentí realmente protegida y comprendida, que no sentía que era un estorbo en la vida de la persona que estaba frente a mi, me sentía real e inocentemente feliz.
Nos llegó la madrugada hablando de todo y nada, al final tenía que regresar a mi casa, realmente te preocupaba que algo me pasara, en ese momento creo que eras a la única persona a la que le mortificaba mi bienestar, y eso aún que hayan pasado los años lo aprecio como si acabara de pasar, nuestras casas quedaban a un par de kilómetros y aún así hiciste ese recorrido conmigo en medio de la madrugada, hablando del pasado, del presente y un poco de nuestro futuro, tocando temas estúpidos y haciendo bromas con respecto a que no podía percibir el aroma de la madrugada.
Casi llegando a casa te quejaste del largo camino que tendrías que hacer solo, y lo aburrido que sería, nos despedimos y emprendiste tu camino de regreso, desde ese día muchas noches mas pasaron haciendo esa larga caminata desde el sahuaro 14 hasta el blvd. solidaridad y todas esas noches volví a sentirme viva, volví a sentir que a alguien le importaba.
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