Siempre te quise, pero quizá no demasiado como te lo afirmé en tantas ocasiones, incluso,dudo que me quisieras como tu lo demostrabas, era simple necesidad de cumplir con esa meta, todos a nuestro alrededor nos empujaron hasta cierto punto a caer en esta relación tan bizarra y si bien no era nociva por lo menos sí estaba fuera de lugar y fuera de toda lógica.
Tanto tiempo juntos quizás nos hizo confundir las cosas, tantos años estando siempre al acecho de cualquier momento para estar juntos, siempre con la promesa de un abrazo, una palabra de aliento, una caricia, algo que demostrara que te interesaba mi bienestar y viceversa.
Recuerdo esa tarde, en la que mi desesperación por quien me atormentaba el alma y el corazón me hizo cometer una locura (una de tantas)... la sangre no paraba de correr por mi brazo, quería desaparecer y repentinamente tu imagen apareció en mi mente, no estabas muy lejos de donde yo me encontraba, quise pedir tu auxilio, tenía miedo, tu podías verlo en mis ojos, lo sé porque en tu rostro se reflejó ese mismo temor, ese miedo a perderme, se que asi era, se que la idea de verme desaparecer en la nada te aterraba. ¿Amor? lo dudo, pero el temor ahí estaba.
Te dolía mi situación, creo que nadie lo odiaba a él más que tu, porque sabías como me hacía nada lentamente, viste como decaía, como moría lentamente en vida, me dijiste que eso sólo te alejaba de mi, realmente no te quería lejos, eras un soporte que no estaba dispuesta a perder, te necesitaba, por más que me duela reconocerlo te necesitaba, no te amaba.
Pasó el tiempo, muchas noches juntos, recordando, reviviendo y sufriendo por el pasado, mirando de lejos los errores sin saber que uno más se iba a cometer, el tenerte cerca me estremecía, no igual que él, pero si me causaba una avalancha de emociones que apenas si podía controlar, por fin después de tanto, cedimos a todo sentimiento, fuera verdad o fuera sólo una ilusión, un espejismo para sobrevivir.
Recuerdo la primera vez que me dijiste te amo, te mentí, te dije que no lo recordaba pero si, a lo largo de los años aún lo recuerdo, mi salud siempre ha sido frágil, ese sólo fue un día malo más, ese miedo que te unía a mi te invadió de nuevo, creo que sentías que era tu deber mantenerme viva aunque yo estuviera muerta desde hacía mucho tiempo, te aferraste a mi como nunca, como impidiendo que me fuera, al borde del llanto y movido por el temor me lo dijiste, "te amo judith, te amo" y ese fue el peor error de tu vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu comentario me importa