Esta es una entrada diferente, esta entrada no a sido escrita por mi, pero si por una persona a la que yo aprecio muchísimo y me pidió publicar un poco de su trabajo, de cuando en cuando haré unas publicaciones, no quiere que revele su nombre así que sólo lo llamaremos E... espero que disfruten de su trabajo tanto como yo lo he hecho.
Una sonrisa…una simple mirada…solo eso me bastaba para
quedar hipnotizado, la profundidad de tus ojos me llevaba lejos de la realidad,
a lugares de mí ser que jamás imaginé. Fue una lástima alejarnos de esa manera
pero quizá era necesario por el bien de ambos.
Aquel fue un día gris, no precisamente por el clima, pero la
atmosfera se sentía diferente como si me previniera de la catástrofe. Íbamos a
vernos en un conocido café de la ciudad; mientras caminaba hacia el lugar de
nuestra cita recordé lo que
solías llamar los buenos momentos, los cuales te hacían sonreír, a veces llorar, y entonces caí en cuenta que
estabas encadenada al pasado y yo deseaba seguir adelante, entendí que en
nuestra relación uno de nosotros estaba de más.
Cuando arribé al lugar, mientras caminaba entre los
comensales hacia una mesa, me sentí como el condenado a muerte que sabe cuál es
su certero destino, sin saber como yo ya sabía cómo terminaría esta
reunión. Al verte llegar ya no quede
deslumbrado como antaño, lejos de sentir cariño hacia ti sentí pena por mí al
percatarme de que por ti podría ser un infeliz podría incluso mentirme a mí
mismo solo para que la ilusión no terminara. Al verme me saludaste con un tímido
hola, Dios moría por darte un beso pero sabía
que si me acercaba te alejarías y si yo me alejaba tu regresarías aunque solo
fuese por mantener la triste magia de la costumbre. Una plática banal fue la
antesala del desastre. Comenzaste con una letanía absurda de disculpas sin
siquiera saber tu el motivo de las mismas a mi no me quedó más salida que
dispararte a quemarropa con un “ya sé que esto se acabo no son necesarias las
disculpas”. No quedaba más que levantarme y salir del lugar, ¿qué iba a
decirte?, ¿Cómo adivinar tus pensamientos?, subí a mi auto, me tranquilice y
solo atine a enviarte un mensaje de texto ofreciéndote una disculpa, deseándote
lo mejor además de darte la noticia de que por una oferta laboral me iba a otra
ciudad; tal vez todo sucedió en el
momento más oportuno para ambos.
Eso ocurrió algunos años atrás pero hoy, mientras desayunaba
en un restaurante en la ciudad a la cual me mudé, vi tu silueta a través de los
árboles y los cristales, por un momento pensé que la vista me engañaba pero
giraste hacia la ventana y entonces te vi, te acercaste a la ventana del
restaurante…entonces vi tu sonrisa, aquella mirada…estaba indefenso, las
heridas ya habían desaparecido…quizá aun no era tarde para reconstruir…para
huir juntos a un lugar mejor, buscar algún lugar perdido, un mundo mejor para ambos. Sin que yo me diera cuenta, al
quedarme ensimismado en mis pensamientos, te acercaste a mi mesa. Tu voz resonó
con un seguro hola, te invité a sentarte y no me rechazaste. Hablamos de los
viejos tiempos, ya no eran buenos ni malos, quería saber de tu vida, saber cómo
te había tratado mientras yo no estuve a tu lado, saber si esto solo era un
roce accidental destino. Supe que estabas de vacaciones en mi ciudad, tu vida
era buena hasta ese momento. Ninguno propuso un acercamiento más íntimo,
superficialmente sabíamos que no existiría otra oportunidad…esta vez tú te
levantaste de la mesa, serena…un beso en la mejilla y un adiós…eso era todo.
Respire el aire penetrado levemente por tu perfume y esta vez pude quedarme
tranquilo en la mesa con una leve sonrisa en el rostro…con la sensación de que
habría pasado si tan sólo te hubiera detenido y decirte que aun te amaba y en
el fondo sabía que tu también pensabas lo mismo…pero ya era tarde, siempre fue
muy tarde.
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